miércoles, 9 de septiembre de 2015

El rapto de la Bella Durmiente de Anne Rice

Sinopsis:


Tras cien años de sueño profundo, la Bella Durmiente abrió los ojos al recibir el beso del príncipe. Se despertó completamente desnuda y sometida en cuerpo y alma a la voluntad de su libertador, el príncipe a la Corona de un reino desconocido para ella, quien argumenta que por haberla liberado de ese sueño maldito a ella y a su reino ahora le pertenece para prestar vasallaje en su reino, ahora el príncipe por ser su dueño por tiempo indefinido, le ordena que de ahora en adelante toda actividad la tendrá que hacer sin prenda alguna; lo cual a la princesa le parece un castigo.

Antecedentes:

Tengo que empezar diciendo que cuando decidì comprar este libro, iba con mi mente abierta a leer algo diferente, sorpresivo, ya que ademàs de tratarse del inicio de una saga, es una distopìa. Siempre les he comentado en sus blogs que prefiero las sagas y distopìas en pelìculas, porque son breves, por lo cual al elegir una trilogìa con una combinaciòn de ambas ( que son el tipo de sagas màs comunes) me pasè en pollo, como decimos en buen panameño. Su autora, Anne Rice, es la misma creadora de otras historias como "Entrevista con el Vampiro", novela que sòlo conozco por la pelìcula y la considero una de las mejores cintas de vampiros. Yo, como escritora, la puse a prueba con esta novela que he venido a reseñar, es decir, "El Rapto de la Bella durmiente", publicada en 1983 (antes de que yo naciera), bajo el seudònimo A.N. Roquelaure.

Mi opiniòn:

No tienen idea de la tortura que fue leer este libro. No por las descripciones tan gràficas sobre el sexo depravado, ya que para quienes hayamos leìdo al Marquès de Sade, El rapto de la Bella Durmiente es un juego de niños, (metafòricamente por supuesto pero por si las moscas, no dejen este libro cerca de ningùn niño que sepa leer); sino que fue tortuoso acabarlo porque es repetitivo, la conducta de los personajes es ridìcula y absurda, el prìncipe malvado en ocasiones te recuerda al Prìncipe Encantador (hijito del hada madrina en Shrek), que necesita la aprobaciòn de su madre en todo.




En mi opiniòn, Anne Rice tuvo un lapso de creatividad usando el cuento de la Bella durmiente para hacer de èl una novela eròtica con personajes que pueden resultarnos familiares, pero este lapso fue tan breve, que degenerò el argumento en mero abuso sexual y para tratar de arreglar su desastre, a medio libro desarrolla un romance entre dos personas brutalmente vejadas, que confunden el amor con las ganas de copular sin dolor y buscando quien les escuche sus miserias. 

Pero no nos adelantemos, comencemos por donde se debe. ¿Còmo se recupera la Bella durmiente de la maldiciòn que la condenò a dormir por tantos años? Bueno, segùn el cuento infantil original,  sòlo un beso de un prìncipe era necesario. Sin embargo, Anne Rice hizo que el prìncipe, su salvador, al llegar a la habitaciòn de la princesa, la desvistiera y la penetrara, como si se estuviera cogiendo un saco de papas. Sì, la doncella completamente inconciente fue movida de allà para acà, mientras el prìncipe disfrutaba de su cuerpo. Cuando ella se despierta, se da cuenta que fue vulnerada y escucha un sermòn ridìculo de su violador, en cuanto a que es un prìncipe de otro reino  muy poderoso, aparentemente màs poderoso que el del padre de la Bella durmiente y por ello, le da derecho no sòlo a seguirla violando y humillando por el tiempo que le de la gana; sino que igualmente concede permiso a otras personas para que tambièn puedan degradarla. Este destino atroz, es lo que se considera un vasallaje, es decir, una manera de servir al otro reino para mostrar lealtad. Para acabar de rematar este disparate, el padre de la Bella durmiente, todo un Rey, deja que su hija se vaya con su violador, pueblo tras pueblo, completamente en pelotas, sin hacer un real esfuerzo por evitarle este terrible predicamento. Asì que ya vemos por donde va la cosa, pues como ven, todo mundo se resigna a sufrir y de nadie emergen sentimientos naturales de lucha u oposiciòn contra sus opresores; ni siquiera de padres con el deber de proteger a sus hijas.

En este libro leeràs mil veces que el sexo de la protagonista de esta historia se la pasa latiendo, palpitando o hinchado. No quiero ni imaginar cuàntas veces màs se repetiràn esas palabras en los dos libros siguientes. La mayor parte de los castigos son con palas, chocolates, negras, largas, cortas, gruesas, flexibles, de cobre, de plata, en fin; en elegir las texturas, tamaños, colores y formas Anne Rice se ha destacado. Para añadir otra dosis de pendejada, el rescatista de la Bella durmiente es bisexual, viola a mujeres con el mismo placer que viola a hombres; y resulta ser que sus vìctimas lo admiran, creen que es atractivo y añoran ser violados nuevamente por èl. Todo indica que el sìndrome de Estocolmo le resulta a Rice muy sensual y tal vez, no sabemos, si leyera estadìsticas de violencia sexual reales, estallarìa en un orgasmo.
Si bien es cierto este libro es pura ficciòn, yo insisto en condenar de manera tajante esa terjiversaciòn del concepto de erotismo que cada vez es màs frecuente en la sociedad, en el sentido de inventar placer en las relaciones insanas. En este libro primeramente no hay consenso, porque todos se rehùsan a participar de buena gana. Pero a medida en que son tratados cada vez màs salvajemente y obligados a participar de estos actos atroces, van comprendiendo que no tienen escapatoria y màs vale poner de su parte para hacer felices a sus verdugos. Por lo tanto, la voluntad està viciada y es el propio estado de desesperanza el que los convierte en seres sumisos. ¿Quièn puede exitarse con esto? La propia Justine del Marquès de Sade, sufriò penurias màs increìbles y varias veces pidiò a Dios la muerte porque en sus mùltiples intentos de escapar, la sorprenden y le va peor. En este libro no aparece nada como eso, es como si Bella y Alexei asimiliran su condiciòn de esclavos de manera natural y su instinto de supervivencia, en vez de obligarlos a buscar la libertad, los convenciera de que su feliz vida pasada nunca existiò. Ciertamente la autora está convencida que una víctima de abuso continuado puede sentir placer legítimo, sin que necesariamente haya un trastorno mental y emocional.

Ya para finalizar, les confieso mi rotundo convencimiento de que este libro puede llegar a ser un manual de incitaciòn peligrosa si cae en manos de un psicòpata, no por el tema de abuso y sexo crudo, que enfocado correctamente puede advertir conductas inadmisibles en el trato hacia otros seres humanos;  sino por el perfil psicològico de sus protagonistas, principalmente de Bella, quien padece y disfruta al mismo tiempo, el ser torturada. Lo mismo aplica para el prìncipe Alexei, del que Bella se enamora y quien tambièn està prestando vasallaje, violado por hombres y falos maniobrados por mujeres, pero que es feliz siendo el juguete sexual favorito de la reina, la cual tambièn es bisexual, madre del prìncipe malvado que rescatò a Bella y que por lo que pude comprender, sufre de algún tipo de celo incestuoso contra Bella por ser la esclava favorita de su degenerado hijo.

Otra cosa, cada vez que leía sobre la Bella Durmiente, o mejor la Bella Violada, no podía evitar pensar en la soqueta de Kristen Stwart en Twilight. ¿Será que Stephanie Meyer se inspiró en esta novela para escribir su absurda novela vampirezca?




En resumen este es un libro donde el rescatista es violador, la reina es violadora, la servidumbre del reino donde se realizan las violaciones es autorizada para violar, entre esclavos sometidos también se violan, el pueblo libre desearía poder comprar esclavos a la reina para violarlos más y en medio de esta parafernalia de violaciones, no hay ni una sola persona que haga nada por nadie, ni un gesto amable, noble o compasivo.

Ni loca leo los dos libros restantes (El castigo de la Bella durmiente y La liberación de la Bella durmiente) pues me extraña sobremanera que esta idea haya podido ser estirada hasta el punto de llegar a una trilogía.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Ana Karenina de Leòn Tolstoi

He leìdo muy buenos libros en mi vida y este es uno de ellos.

A medida que incursas en la literatura clàsica, te vas dando cuenta que por particular que sea el estilo de cada escritor de esas èpocas, tienen algo en comùn, todos: reflejan los valores de la sociedad en que vivieron y hacen las crìticas que merece la hipocresìa cultural en cuanto a la moral del hombre versus la moral femenina, independientemente de la clase social a la que se pertenezca: Oscar Wilde, Jane Austen, las hermanas Bronte, Gustave Flaubert, El Marquès de Sade; todos lo lograron, cada uno a su manera.

Ana Karenina es un libro muy bien escrito, donde un argumento clichè como la esposa infiel de un hombre poderoso e importante en la polìtica, no perjudica en lo màs mìnimo la exquisitez del desarrollo de la historia. LO leí en pdf.

En este libro encontramos personajes creados con coherencia y solidez, todos interesantes, que se enlazan dando forma a una historia que por tràgica que sea, no desanima ni decepciona, porque concede finales felices a algunos, mientras a otros, bueno, otros al menos consiguen poner fin a su sufrimiento. Comenzando por la principal, Ana Karenina, hermosa, atrevida y totalmente aburrida de la rigidez  y formalidad del matrimonio. Su esposo, Alexei, un hombre maduro, mucho mayor que ella, para nada romàntico, enfocado en su carrera polìtica durante una Rusia imperial al borde del colapso. Tambièn està Levin, un personaje que para mì fue super atractivo (me declaro sapiosexual) no sòlo por su sencillez y madurez, sino tambièn por su ideologìa polìtica grandemente compatible con la mìa y es quien se enamora de Kitty, una preciosa chica de la alta sociedad que lo rechaza por un culicagado, Vronsky, que a su vez la rechaza a ella porque se ha prendado de la picardìa de Anna Karenina, por lo que lucha por volverla loca de amor para emprender juntos una relaciòn primeramente clandestina y luego escandalosa.

Otros personajes no tan atractivos, pero no por eso innecesarios, son la cuñada de Anna Karenina, una esposa abnegada que se la pasa lloriqueando las frecuentes infidiledidades de su marido, es decir, el hermano de Anna, Stiva, inmaduro, mujeriego, padre cariñoso y el tìpico amoral que cae simpaticòn porque divierte con sus chistes y comentarios sarcàsticos. En mi opiniòn, esta pareja representa el punto de comparaciòn y reflexiòn de todo el drama sobre el adulterio, dejando al descubierto la doble moral de la sociedad cuando la vìctima es un hombre y no una mujer. Y tambièn, por què no, permite un anàlisis de la conducta y psicologìa humana, en cuanto a las diferencias de gènero al reaccionar y afrontar una crisis matrimonial.

Advierto, es un libro de muchas pàginas y para quienes acostumbren leer light, serà pesado. Leì este libro despuès de El Conde de Montecristo y Justine, también por PDF (con los que honestamente necesitè leer dos y tres veces un mismo capìtulo para entender bien el contenido), por lo que ya mi mente venìa ejercitada y eso me permitiò disfrutarlo sin contratiempos. Cada capítulo me dejaba queriendo más. Ademàs, como he dicho antes, me apasionan los libros que encierran historia de otros paìses, polìtica, filosofìa con debates morales y religiosos. Pero esa soy yo, tal vez otra persona cuando lea las extensas conversaciones o pensamientos de algunos de los personajes, le parezca lento o aburrido. A mì, con la gente ficticia de los libros, me pasa como con los de la vida real, pues me encanta saber lo que piensan y entender por què hacen o deciden esto o lo otro. Quizà debì estudiar psicologìa en vez de derecho ajajajajaja pero en serio, Tolstoi se fajò con esta obra.

Mi personaje favorito: Kitty.  Esta chica no teme ensuciarse las manos. Pasò de superar su decepciòn amorosa con el patètico de Vronsky, a casarse con un hombre de verdad, metièndose de lleno en el papel de esposa y madre (segùn los estereotipos de la època) y a la par, demostrar una compasiòn y calidez humana admirable, rara vez vista en gente de la aristocracia.

Personaje que odiè: Anna Karenina, no por infiel ya que no dudo que sea difícil vivir con un hombre que no amas, pero si lo pones en una balanza, a mí me pesaría  más la ausencia de mi hijo, que la de cualquier hombre y menos, si es un hombre tan afeminado como Vronsky. Ahora, hay que tener en cuenta las leyes de la época donde las mujeres, tras un matrimonio fallido, tenían la desventaja en todo. No obstante, yo como adulta, si estuviera en esas circunstancias,  prefiero sacrificar buen sexo y toda esa paja del romanticismo, es decir, sacrificarme yo; a sacrificar el derecho de mi hijo a crecer con el amor de su madre. Vamos, Anna no sufría de violencia doméstica y tenía lujos en exceso... no me parece una vida tan miserable.

Entre los temas que abarca el libro puedo resaltar que para mí fue excepcional el concepto que Tolstoi tiene del perdón, la mecánica del sufrimiento, la soledad y la venganza.

Me gustó mucho la película con Keira Knightley pero seguramente las cintas más viejas son mejores.  Mala suerte he tenido que no me he topado con ninguna. La falla que tiene esta película, es que, aunque Keira actúa muy bien, está muy muy flaca, mejor dicho, huesuda... y no encaja con el físico que Tolstoi describe de Anna. Pero sus expresiones faciales son fascinantes y sí sentí la actitud de Anna Karenina con sus encaprichamientos y celos ridículos, en todo su apogeo.

Lo mismo no me convence aquello de que desarrollan la historia como si fuera una obra de teatro y a veces uno se pierde en los cambios de escenarios.


Si se animan a leer el libro, luego me cuentan.

Un abrazo de oso a todas.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El niño dormido en la playa de Rashida Jenny Torres

 Ayer que vì las imàgenes del niño sirio ahogado, llamè a mi esposo y le preguntè por Denzel, me dijo que estaba jugando con su dinosaurio. Hoy no dejo de pensar en el niño sirio, que no debìa estar huyendo, por miedo a morir vìctima de la guerra que no entiende y tampoco es su culpa.

Lo lamento por los padres, que probablemente tambièn naufragaron y murieron, destino que como madre de un bebè pequeño, tambièn desearìa si mi hijo se ahogara sin que yo pudiera hacer algo. Si por intentar protegerlo de las bombas y el terror de los conflictos bèlicos, lo terminara viendo morir..

Les dejo este poema, bueno no sè si es un poema, pero invita a la reflexiòn; de Rashida Jenny Torres. No pongo imàgenes, porque con una sola vez, tuve suficiente. Quiero recordarlo por siempre, porque èl es el rostro de miles de niños alrededor del mundo en medio del fracaso que como adultos, hemos hecho de la humanidad. 

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El niño dormido en la playa, ha visto cortados sus pequeños pasos sobre esta Tierra llena de gente injusta, hipócritas preocupados por las apariencias, traga santos-cagadiablos capaces de cualquier cosa con tal de enriquecerse a costa de vidas humanas que consideran una ofensa para sus fines bélicos.

Mal nacidos que no valen un centavo pero que lo quieren todo. 

El niño dormido en la playa con sus labios marchitos llenos de agua salada, la misma de la que están hechas las lágrimas de todos los que hoy le hemos llorado porque nos damos cuenta que ya esta barbarie debe parar, no debe borrarse jamás de nuestro recuerdo. 

El niño dormido en la playa se ha convertido en la ignominia más vergonzosa de la que tenga memoria nuestra historia más reciente. 

El niño dormido boca abajo, probando la misma arena llena del dolor que sus ancestros han debido tragar bajo el yugo de países depredadores de sus riquezas naturales, nos grita con un gutural llanto ahogado, que no podemos tolerarlo más, nunca más! 

El niño dormido en la playa avergüenza hoy a toda la raza humana porque no pudimos ni quisimos protegerle. 

El niño dormido en la playa, el Moisés fallido de una madre desesperada, ahogada también en un intento en vano, de tantos más por llegar a buen puerto antes que continuar soportando la desesperación total, continuará flotando en las aguas de nuestra mente para siempre. 

El niño dormido en la playa de hoy en Europa, no era mío ni tuyo, pero ahora, después de permitir su asesinato, nos pertenece a todos los que quedamos en esta Tierra que lo vio nacer sin que él lo pidiera. 

El niño dormido en la playa nos pregunta: “y ahora, qué van a hacer con todos los demás? 

Original aquì.