domingo, 1 de abril de 2012

La marcha de las putas

La palabra puta es una palabra tan horrible, que me extraña que una mujer la utilice para describirse a sí misma.

La marcha de las putas se dio en Panamá y yo no sabía que habían tantas putas declaradas. Que si era un sarcasmo o parodia, no me di cuenta, yo no me uní a la filas porque no me sentía puta en ese momento, ni en los posteriores a aquel. Bah ... que desde que trabajo diariamente en mi autoestima, no recuerdo si fui puta algún día. 

Nos han venido metiendo a las mujeres, sea la televisión o las revistas, que vernos sexis es una obligación femenina. La que no, es lesbiana, y la que sí, es más mujer. Nos están convenciendo poco a poco, que el hecho de tener curvas, senos, vagina y un ano que puede ser utilizable para algo más que defecar, nos convierte en presa fácil para depredadores sexuales y que por ende, la ropa que llevamos puesta, aunque vulgar, no es excusa para atraerlos.

¿Qué es sexi? Algunos hombres dicen que es la forma en que se viste una, otros dicen que es la personalidad. Entonces, ¿se trata de ser sexi o estar sexi? Soy sexi según mi personalidad, pero estoy sexi según la ropa que me ponga. Y ¿qué caracteriza a una puta?

El derecho a que nuestro espacio personal no sea invadido y que nuestra integridad física no se atacada, es merecido por cada mujer, independientemente que tenga relaciones sexuales por dinero o gratis. Sin embargo, es lógico pensar que las mujeres que  practican la prostitución son más propensas a sufrir ataques, ya que al ofrecer sexo sin sentimientos de amor a un extraño, poco tacto pueden esperar de su cliente. Más vulnerables aún, si la prostitución es clandestina. 

Pero el hecho de correr ese riesgo no impide que otras, que no cobran, también tengan sexo sin amor. Como también es llamado, sexo casual y que muchas veces, es consecuencia del exceso de alcohol en una noche de farra. ¿Peligroso no?

Ahora cuestiono, ¿cuál es la diferencia entre la motivación de las unas y de las otras? Si la profesión de las primeras es la prostitución y exhiben su cuerpo como mercancía, para atraer clientes, ¿qué entendemos por la secretaria, enfermera, maestra, abogada, contadora, etc. que a pesar de tener un salario en la empresa privada o en el gobierno, se exhibe igual? ¿Por qué las putas son vulgares y las licenciadas de la universidad sexis?. ¿Por qué el riesgo es el mismo y la motivación no es la misma?. ¿Por qué nos exponemos a ese riesgo en primera instancia?

Otras mujeres defienden la filosofía que se visten para ellas mismas y no para los hombres. Mas parecen olvidar en qué mundo viven. Este es un mundo donde hay psicópatas, patanes y depravados; cuyas probabilidades de que además sean ciegos (me imagino yo), son muy escasas. Para ilustrar, muchos estudios han demostrado, que la mujer se excita mediante la audición (piropos, palabras dulces, labia), pero los hombres, se excitan mediante la visión. De ahí, mi punto. Hay que tener cuidado con lo que nos ponemos, o mejor dicho, con lo que no nos ponemos (centímetros más de tela).

Creo que debemos exigir justicia sin ofrecernos como carnada. De lo contrario, sería contraproducente. No es justo que una  mujer a quien su esposo le pega despiadadamente, tenga que desfilar en la misma marcha, que aquella mujer que sólo batalla para que no la critiquen por vestirse "Sexi, provocativa o vulgar"; y definir estos términos, será una cuestión que dependerá del pudor que la mujer del siglo XXI, sienta.

Pienso que hay que tomar los problemas de esta sociedad, en serio. La marcha debería llamarse, LA MARCHA DE LAS MUJERES GOLPEADAS, ASESINADAS, ULTRAJADAS, ABUSADAS, HUMILLADAS; no la marcha de las putas.

La necesidad urgente de dar buen ejemplo

Todos subestimamos el papel que tenemos en este mundo. Nuestras conductas y nuestras mentalidades siempre dejan una mella en las mentes de los que nos ven. Por diminuto que sea el aporte, constituimos los seres humanos, nos guste o no, ejemplo para las generaciones que vendrán.

Los niños son impresionables, nos están viendo a los adultos administrar nuestras vidas, imitarán ejemplos y adoptarán reacciones, se ajustarán a moldes que nosotros estamos forjando.

Creo que el problema que enfrenta la humanidad, es que se ha olvidado que cada individuo puede resolver un problema. Y a veces, una persona en sí, representa un problema. La deshonestidad, la mentira y el odio ciego, son venenos que deberíamos erradicar de nuestra personalidad.

Que no he descubierto el agua caliente, cierto es. Pero como dije, el dilema es que nos olvidamos de que los problemas están para resolverse y tal vez las conclusiones y recomendaciones de este proyecto de vida, ya están dadas desde el inicio de las cosas terrenales, sólo nos hace falta ponernos a la obra.