sábado, 21 de enero de 2012

Todo tiene su por qué

Yo me siento como pez en el agua cuando entro a una librería. Iba decidida a buscar algo que leer este verano bajo el árbol de aguacate y terminé endeudándome en libros. Adquirí a un precio muy cómodo, la obra de Oscar Wilde titulada "Un marido ideal". Ya la terminé de leer y debo decir que estoy fascinada con cada palabra. El sentido del humor es tan cínico, lo disfruté a cada instante. Lo devoré como quien dice. Además, le hice un obsequio a mi novio "El arte de la guerra", que espero me preste cuando la termine.

Aún debo pagar los que aparté para mi tesis,  pero ya eso es harina de otro costal. El hecho es que leer me relajó tanto, que casi no sentí la decepción que consigo trajo la llamada que recibí, anunciándome que no me darían el puesto de trabajo que me tenía tan emocionada y que  por cierto, necesitaba. Las razones, muy estúpidas y muy injustas, pero ¿qué se le hace? Como me consoló mi papá, sí, necesitas un trabajo pero no ése.

Y más tarde le conté a mi amado y me salió con esto: Tienes que entender que las cosas se dan cuando están para uno. Tu no sabes si quizá te viene algo mejor.

domingo, 8 de enero de 2012

Defender nuestras creencias

¿Por qué es tan importante para otro, que yo crea lo mismo que él?

Leo mucho en el facebook de mis amigos, argumentaciones de la existencia o inexistencia de Dios. Se crean conflictos tan grandes que rayan en lo absurdo. Y es que ninguno de los que debaten, respetan las posturas de sus contrarios. Como si no se pudiera discutir sin pelear. Hablan de evolución, big bang, creación, cielo e infierno, como si de veras les importara el tema; cuando lo que en realidad denotan es la necesidad de que el resto les de la razón. Con eso se sentirían satisfechos seguramente.

Si alguien me preguntara por qué creo en Dios, un ser que no veo, tan maravilloso y tan poderoso, pero que permite maldad y tragedia en este mundo a pesar que supuestamente es un Dios de amor; diría que por dos razones: por la sabiduría contenida en la biblia y por razonamiento y lógica propia.

La biblia para muchos es una farza, un fraude. Es el libro más vendido en el mundo y por lo tanto mayormente traducido. Para los científicos es una enigma que contiene datos de historia reales, mezclados con aventuras tan fantásticas que sólo pueden ser creídas en base a la fé. Además, la cronología y concordancia de sus libros en relación a sus escritores, durante cientos de años de la existencia humana, tienen una precisión que imrpesiona hasta al más escéptico. No obstante, para mí, lo que los científicos crean no es lo más importante. A mí lo que me maravilla de este libro son las verdades morales que contiene. Para mí, la biblia dice todo lo que se necesita para ser feliz, estar en paz con uno mismo y los demás. Todos los libros de autoayuda, escritos por psicólogos y especialistas, aportan consejos compatibles a los de la bibliia, se publican cientos anualmente, que repiten lo mismo una y otra vez.

Por otro lado, ¿por qué creo en Dios? ... a diferencia de otros, a mi no se me hace estúpida la idea de que todo tenga un creador. Los altos edificios, la megaconstrucciones, los avances médicos, las delicadas operaciones que salvan vidas, todas estas asombrosas hazañas tienen un genio que las realiza. No se me ocurriría ir al Puente Oresund, La Isla Palmera de Dubai, o el Estadio Cardinals de Arizona y pensar que llegaron allí por sí solos. Eso sería ingenuidad de mi parte y de cierta forma, irrespetuoso para el ingeniero que se partió el lomo junto a sus ayudantes y trabajadores, construyéndolo.

Así mismo como yo, que estoy aquí gracias a mis papás, así mismo como mis papás están en este mundo por mis abuelos; creo que el primer ser humano del mundo debe haber tenido un creador. Si me maravillo por la ingeniería genética, la ingeniera industrial, toda esa inteligencia del hombre actual ¿cómo no he de maravillarme con el cambio de estaciones?, ¿la fuerza de la naturaleza?, ¿los millones de especies distintas de animales que hay en el agua, cielo y tierra?, ¿el embarazo de una mujer?, ¿la muerte?, ¿la cicatrización de una herida?

Ni el mejor médico del mundo ha podido crear sangre que de vida o tejido humano. Ni la más increíble clonación puede superar al milagro de la vida. No hay vitamina, proteína, ejercicio que ayude a evitar que las células de nuestro organismo, repentinamente, dejen de multiplicarse y empecemos a envejecer, para luego morir. No hay, no lo hemos podido lograr.

Mi lógica es que todo tiene un creador. De las sillas, el carpintero. De los libros, los escritores. De las canciones, los artistas. Las cosas más hermosas de esta vida, tienen un creador, un dueño. Yo tendría que ser muy arrogante para no darle crédito a ese alguien, creador de materia orgánica y seres vivientes, que aunque yo no vea, se manifiesta.

Quizá no lo entendemos todo, quizá no lo sepamos todo, pero eso se debe a que somos seres humanos. Eso es lo rico de vivir. Seguir sintiendo curiosidad, esperanza y fé.

Quizá por eso Dios es incomprendido. Porque no somos como él. Porque nos falta más conocimiento. El conocimiento da poder y el poder ¿no es eso lo que todas las naciones se pelean? He ahí una razón más para entender por qué hay tanto sufrimiento en el mundo. No es culpa de Dios, sino de nosotros mismos.

Y si alguien me preguntara hoy ¿por qué simplemente no lo detiene? ... le diría, ese es el plan... acabarlo todo. Empezar de nuevo. Y sólo Dios sabe cuándo.